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Endoscopia

La endoscopia digestiva consiste en la introducción de un videoendoscopio a través de los orificios naturales que comunican el tubo digestivo con el exterior y, de esta forma, realizar una minuciosa exploración de la mucosa de las diversas partes del tubo digestivo.

En nuestra unidad se realizan de forma habitual las exploraciones bajo sedación, para asegurar el máximo confort a nuestros pacientes.

Dependiendo del orificio natural empleado y del tipo de endoscopio utilizado, podemos distinguir diferentes técnicas:

Gastroscopia

Consiste en la exploración, mediante un endoscopio flexible, del esófago, estómago y duodeno. Asimismo permite la obtención de muestras de biopsia para completar el diagnóstico de las enfermedades que afectan a estos órganos. 

Colonoscopia

Se trata de la exploración mediante un endoscopio de todo el intestino grueso y de la parte final del intestino delgado. Para ello es necesaria la preparación (limpieza) del intestino mediante una solución catártica. Nosotros recomendamos en la actualidad el empleo de soluciones de bajo volumen (Citraflet o Moviprep). Finalmente, para evitar las molestias que pueda generar la prueba, ofrecemos a nuestros pacientes la posibilidad de realizarla bajo sedación.

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Enteroscopia

En esta técnica se usa un endoscopio de mayor longitud, y apoyado en diversos accesorios, permite estudiar parte o todo el intestino delgado, accediendo tanto desde la boca como del ano. En ocasiones es necesario recurrir a un abordaje combinado (en dias diferentes) para lograr el estudio de la totalidad del intestino delgado. La enteroscopia de doble balón se ha convertido en una exploración de referencia en el diagnóstico y tratamiento de las lesiones del intestino delgado.

Cápsula endoscópica

Esta exploración consiste en la ingestión de una cápsula que toma miles de fotografías del tubo digestivo, que se convierten en una película que se puede visualizar en un ordenador. Representa una método sencillo y cómodo para explorar el tubo digestivo. Inicialmente se diseñó para explorar el intestino delgado (cápsula de intestino delgado), con el objetivo de explorar tramos del tubo digestivo hasta ese momento inaccesibles para la endoscopia. En la actualidad se dispone también de cápsulas endoscópicas que permiten estudiar el esófago y el colon.

Endoscopia terapéutica

La endoscopia, tanto alta como baja, no sólo es la técnica más precisa de que disponemos para el diagnóstico de las patologías del tubo digestivo, sino que también nos permite realizar acciones terapéuticas sobre muchas de ellas:

  • Polipectomía y mucusectomía endoscópica 
  • Ablación endoscópica de tumores y lesiones preneoplásicas 
  • Tratamiento endoscópico de lesiones sangrantes 
  • Dilatación endoscópica de estenosis 
  • Tratamiento de estenosis mediante prótesis 
  • Tratamiento endoscópico de fístulas y perforaciones 
  • Gastrostomía Endoscópica Percutánea (PEG) 
  • Yeyunostomía Endoscópica Percutánea 
  • Tratamiento Endoscópico de la Obesidad (Balón Intragástrico) 
  • Tratamiento Endoscópico de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico 
 

Ecografía Digestiva

La Ecografía Digestiva es una técnica de imagen que emplea un transductor emisor de ultrasonidos sobre los órganos o masas internas para formar sus imágenes que podemos visualizar en una pantalla. Muchos gastroenterólogos consideran la ecografía como “su fonendo”, ya que de una forma rápida (incluso en la propia consulta), barata y sin provocar molestia alguna al paciente, permite obtener información clave para el manejo de casi todas las patologías del aparato digestivo. Tanto es así, que algunos de nosotros consideramos la ecografía como una parte más del examen físico del enfermo gastroenterológico. Dado que su principal limitación es la presencia de aire, que no permite la transmisión de los ultrasonidos, clásicamente se ha considerado que no permite el estudio de los órganos huecos como el esófago, estómago, intestino delgado o colon. No obstante, una técnica depurada sí permite realizar estos estudios y, aunque en ningún caso puede sustituir a la endoscopia, puede aportar información útil en el manejo de los pacientes.

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La ecografía es la primera técnica a utilizar en el diagnóstico de enfermedades que afectan al hígado y sus vasos (vena porta, venas suprahepáticas, arteria hepática), la vesícula, los conductos biliares (intrahepáticos, ramas hepáticas y colédoco), páncreas y sus vasos colindantes, bazo y sus vasos (arterias y vena esplénicas). Además es posible detectar masas intraabdominales, la presencia de líquido libre intraperitoneal (ascitis) y engrosamiento en la pared de órganos huecos.

Para la realización de una ecografía es necesario un periodo de ayuno no inferior a 6 horas. En caso contrario, la presencia de contenido gaseoso dentro de las vísceras abdominales puede comprometer el resultado del estudio.

En los últimos años, la aparición de las técnicas doppler y sobre todo la posibilidad de usar contrastes vasculares, de forma similar al TAC o la Resonancia Magnética, ha permitido a la ecografía convertirse en una seria competidora de estas otras técnicas para el diagnóstico de la patología abdominal.

Ecoendoscopia

La ecoendoscopia es una técnica que combina la exploración endoscópica y la ecográfica. Permite colocar a escasos milímetros de la pared del tubo digestivo una sonda de ultrasonidos. De esta forma permite estudiar con detalle las diferentes capas de la pared, así como las lesiones benignas y malignas que puedan crecer en ella.

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Adicionalmente, la proximidad al tubo digestivo de otros órganos del mediastino, del abdomen y de la pelvis, la ultrasonografía endoscópica se ha convertido en una herramienta indispensable para el estudio y especialmente para la punción diagnóstica o terapéutica de todas las lesiones que asientan en estas localizaciones.

Pruebas Funcionales Digestivas

Las Pruebas Funcionales Digestivas engloban un amplio abanico de métodos diagnósticos que nos ayudan en el diagnóstico de los Trastornos Motores y Funcionales Digestivos, tan frecuentes como la enfermedad por reflujo gastroeesofágico, la disfagia (dificultad para tragar), la dispepsia (molestias en el abdomen superior), el estreñimiento, el síndrome de intestino irritable (también llamado colon irritable), la intolerancia a la lactosa o la incontinencia anal o fecal entre otros. 

Son en general pruebas no invasivas o mínimamente invasivas que pueden aportar una importante información no sólo al especialista en Aparato Digestivo sino también a Pediatras y Cirujanos. 

PHmetria

Es la técnica que nos permite detectar la presencia de reflujo ácido en contacto con la mucosa del esófago (causante del ardor o pirosis que presentan la mayoría de los pacientes con enfermedad por reflujo). Puede ser realizada de dos formas diferentes. La más antigua consiste en la colocación de una sonda por la nariz, que va conectada a un holter que registra el pH intraesofágico durante 24 horas. El segundo método, más moderno, consiste en colocar una cápsula, sin cable, en la unión gastroesofágica, que emite de forma inhalámbrica el registro de pH a un holter. Al no precisar de sonda nasogástrica resulta menos incómoda para los pacientes y el registro se puede prolongar hasta las 48 horas, por lo que aumenta la rentabilidad diagnóstica.

Impedanciometría esofágica

Se trata de un dispositivo muy moderno que permite, tras la colocación de una sonda nasogástrica similar a la de la pHmetría, un registro de los eventos de reflujo tanto ácido como no ácido que ocurren en el esófago del paciente. Este dispositivo nos permite diferenciar también si el material refluído es líquido o gaseoso. En los últimos tiempos ha ganado terreno a la pHmetría, especialmente en el diagnóstico de los pacientes más complejos, en los que pueden producirse síntomas por el reflujo de materiales diferentes al ácido gástrico, el único detectable mediante la pHmetría.

Manometría esofágica

La manometría esofágica consiste en la colocación de una sonda nasogástrica, dotada de varios sensores, que transmiten los cambios de presión a un dispositivo que va conectado a un polígrafo, de forma que los cambios de presión generados por los movimientos peristálticos del esófago se traducen en un trazado que podemos analizar en la pantalla de nuestro ordenador. De la misma forma se puede estudiar la dinámica de los esfínteres esofágicos superior e inferior. La prueba se realiza con el paciente acostado, y requiere 30-45 minutos para una exploración completa.

La manometría es el patrón de referencia en el diagnóstico de los trastornos motores del esófago, que habitualmente se manifiestan como dificultad para tragar (disfagia) o como dolor torácico.

Tiempo tránsito colónico

Se trata de una forma objetiva para medir el tiempo que requiere el tránsito del bolo fecal en el colon. Es un examen muy útil en los pacientes con dificultad para realizar deposiciones. El objetivo es diferenciar el verdadero estreñimiento (con un tránsito intestinal muy lento) de la patología anorrectal. En este último caso la patología se encuentra en la dinámica anorrectal (mecanismo de la defecación), mientras que el tránsito intestinal puede ser normal.

Consiste en la ingestión de unas semillas radiopacas y en la realización de radiografías seriadas, que van mostrando su progreso a lo largo del marco colónico.

Test de Aliento para Helicobacter Pylori

Se sabe que existe una elevada frecuencia de la infección por H. Pylori en la población asintomática y que aumenta hasta más del 50% en la edad avanzada. Dicha infección puede provocar inflamación, gastritis, úlceras, e inclusive se ha relacionado con neoplasias gástricas. En estos casos, como es lógico, un tratamiento efectivo de estas lesiones requiere la erradicación del Helicobacter pylori.

Por otra parte, existen una serie de indicaciones más controvertidas y no reconocidas por todas las guías clínicas existentes en la actualidad, como podrían ser los siguientes:

Pacientes con ERGE (Enfermedad por reflujo gastroesofágico)

Pacientes en tratamiento con AINEs. Los pacientes portadores de H. Pylori podrían tener un riesgo 3 veces superior de presentar lesiones gástricas que los pacientes sin infección por esta bacteria. El screening y tratamiento de la infección reduce significativamente el riesgo de úlcera en pacientes que inician tratamiento a largo plazo con AINEs.

Pacientes en tratamiento a bajas dosis de A.A.S.

Prevención de cáncer gástrico. La identificación y posterior erradicación de H. pylori reduce el riesgo de cáncer de estómago en los familiares de pacientes con cáncer gástrico.

El test del aliento es una técnica muy sencilla y con nulas molestias para el paciente: únicamente consite en tomar unos comprimidos que contienen urea, ingerir una cantidad de líquido predeterminada, y pasados escasamente 20 minutos, soplar a través de una pajita en unos recipientes especialmente diseañados. Posteriormente se analizará el contenido del aire exhalado en estos recipientes, buscando los productos de la degradación de la urea que habría realizado el H. Pylori, de estar presente en el estómago.

La fiabilidad de la prueba es incluso superior a la toma de biopsias de la mucosa gástrica realizadas durante la endoscopia. Se trata, por lo tanto, del patrón oro en el diagnóstico de la infección por Helicobacter pylori.