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Pruebas Funcionales Digestivas

Las Pruebas Funcionales Digestivas engloban un amplio abanico de métodos diagnósticos que nos ayudan en el diagnóstico de los Trastornos Motores y Funcionales Digestivos, tan frecuentes como la enfermedad por reflujo gastroeesofágico, la disfagia (dificultad para tragar), la dispepsia (molestias en el abdomen superior), el estreñimiento, el síndrome de intestino irritable (también llamado colon irritable), la intolerancia a la lactosa o la incontinencia anal o fecal entre otros. 

Son en general pruebas no invasivas o mínimamente invasivas que pueden aportar una importante información no sólo al especialista en Aparato Digestivo sino también a Pediatras y Cirujanos. 

PHmetria

Es la técnica que nos permite detectar la presencia de reflujo ácido en contacto con la mucosa del esófago (causante del ardor o pirosis que presentan la mayoría de los pacientes con enfermedad por reflujo). Puede ser realizada de dos formas diferentes. La más antigua consiste en la colocación de una sonda por la nariz, que va conectada a un holter que registra el pH intraesofágico durante 24 horas. El segundo método, más moderno, consiste en colocar una cápsula, sin cable, en la unión gastroesofágica, que emite de forma inhalámbrica el registro de pH a un holter. Al no precisar de sonda nasogástrica resulta menos incómoda para los pacientes y el registro se puede prolongar hasta las 48 horas, por lo que aumenta la rentabilidad diagnóstica.

Impedanciometría esofágica

Se trata de un dispositivo muy moderno que permite, tras la colocación de una sonda nasogástrica similar a la de la pHmetría, un registro de los eventos de reflujo tanto ácido como no ácido que ocurren en el esófago del paciente. Este dispositivo nos permite diferenciar también si el material refluído es líquido o gaseoso. En los últimos tiempos ha ganado terreno a la pHmetría, especialmente en el diagnóstico de los pacientes más complejos, en los que pueden producirse síntomas por el reflujo de materiales diferentes al ácido gástrico, el único detectable mediante la pHmetría.

Manometría esofágica

La manometría esofágica consiste en la colocación de una sonda nasogástrica, dotada de varios sensores, que transmiten los cambios de presión a un dispositivo que va conectado a un polígrafo, de forma que los cambios de presión generados por los movimientos peristálticos del esófago se traducen en un trazado que podemos analizar en la pantalla de nuestro ordenador. De la misma forma se puede estudiar la dinámica de los esfínteres esofágicos superior e inferior. La prueba se realiza con el paciente acostado, y requiere 30-45 minutos para una exploración completa.

La manometría es el patrón de referencia en el diagnóstico de los trastornos motores del esófago, que habitualmente se manifiestan como dificultad para tragar (disfagia) o como dolor torácico.

Tiempo tránsito colónico

Se trata de una forma objetiva para medir el tiempo que requiere el tránsito del bolo fecal en el colon. Es un examen muy útil en los pacientes con dificultad para realizar deposiciones. El objetivo es diferenciar el verdadero estreñimiento (con un tránsito intestinal muy lento) de la patología anorrectal. En este último caso la patología se encuentra en la dinámica anorrectal (mecanismo de la defecación), mientras que el tránsito intestinal puede ser normal.

Consiste en la ingestión de unas semillas radiopacas y en la realización de radiografías seriadas, que van mostrando su progreso a lo largo del marco colónico.