En INGALED disponemos de un completo laboratorio de pruebas funcionales que incluye las exploraciones más importantes para el estudio de los trastornos motores y funcionales del aparato digestivo. Son, en general, pruebas no invasivas o mínimamente invasivas que pueden aportar una importante información no sólo al especialista en Aparato Digestivo sino también a Pediatras y Cirujanos.

Se basa ende datos la obtención de datos sugestivos de la presencia del Helicobacter pylori en el estómago en el aire espirado. Tras ingerir una sustancia qué contiene urea, se mide en el aire exhalado los productos de la degradación de la urea, cosa que sólo ocurre si existe ureasa, presente en el Helicobacter pylori. De una forma mínimamente invasiva y en poco más de 30 minutos podemos determinar con gran precisión la presencia o ausencia de la bacteria.

La manometría esofágica requiere la colocación de una sonda a través de la nariz, que queda ubicada en el esófago y que tiene como objetivo medir las presiones en el cuerpo del esófago y en los esfínteres esofágico superior e inferior, tanto en reposo como en respuesta a las degluciones realizadas durante la exploración. Representa el patrón oro para el diagnóstico de los trastornos motores del esófago, y es imprescindible para la ubicación del esfínter esofágico inferior y permitir la colocación de forma exacta y precisa dela sonda de phmetría durante esta prueba.

Consiste en la colocación de una sonda a través de la nariz, que permanecerá en el esófago durante al menos 24 horas, y conectada a un holter que registrará durante todo el período de estudio el pH intraesofágico. Es la prueba más fiable para la detección del reflujo gastroesofágico, particularmente para el reflujo ácido. Para la colocación de la sonda de forma precisa suele ser necesaria la realización previamente de una manometría esofágica, que nos permite localizar el esfínter esofágico inferior. en la mayoría de los casos habrá de suprimirse el tratamiento que esté realizando el paciente, aunque en algunos casos concretos se puede requerir la presencia del tratamiento. Existe una modalidad de phmetría “sin hilos”, que evita la molestia de colocar una sonda a través de la nariz y permite realizar un estudio de hasta 3 días de duración, aunque exige la realización de una endoscopia para su colocación. Se trata del estudio de phmetría con cápsula Bravo.

En aquellos pacientes en los que sospechamos la presencia de reflujo diferente al reflujo ácido, la phmetría convencional no es suficiente, dado que sólo es capaz de detectar eventos de reflujo ácido. El procedimiento es idéntico al de la pHmetría, pero se utiliza una sonda especial que mide de forma simultánea el pH intraesofágico y los cambios que se producen en la impedancia del mismo, pudiendo detectar eventos de reflujo ácido, débilmente ácido o no ácido. El software empleado nos puede mostrar los resultados como un trazado o a través de unos gráficos de colores que nos facilitan la interpretación.

Se trata de un estudio en el que, tras introducir a través del ano una sonda conectada a un globo o balón, se procede a medir las presiones registradas en la ampolla rectal y en el canal anal, en reposo y tras la realización de maniobras que simulan el acto de la defecación (expulsión del balón) o de la continencia (retención del balón). El objetivo de esta prueba es detectar alteraciones en dichas presiones que nos ofrezcan información sobre trastornos de la defecación, incontinencia fecal y otras patologías anales o rectales. En algunos casos también puede asistir la realización de ejercicios para la rehabilitación del suelo pélvico en personas con incontinencia fecal (biofeedback).